Una predicación productiva

 

Introducción
Todo ser humano en el mundo, es digno de una predicación productiva (Mr. 16:15). En esta lección aprenderemos lo que se necesita para hacer de una predicación, poderosa, es decir, que traiga frutos.

El predicador

A) Hay tres cosas a las que un predicador le deben de importar, veamos:
1– La doctrina. La doctrina del predicador tiene que ser la que Cristo estableció (Tit. 2:1). No otra — debemos retener las sanas palabra (2 Tim. 1:13)— Porque sino, nuestra predicación se vuelve hueca, es decir, sin valor alguno para Dios (2 Co. 1:12).
2– El predicador. Quien predique la doctrina de Cristo, tiene que demostrar con sus hechos que es un buen siervo de Dios (Tit. 1:16).
Si el predicador enseña las cosas, las tiene que aplicar (Rom. 2:21, 22).
Para que cualquiera que nos escuche, nos tenga confianza (Hc. 16:27-32), notemos.
* Seguramente el carcelero ya había escuchado de Pablo (v. 30), sabía qué enseñaban.
* Si Pablo se hubiese escapado, ¿qué habría pensado de él, el carcelero?
* Pablo demostró lo que enseñaba con hechos.
3– Ser claro en su predicación (2 Tim. 4:2).
* La palabra viene del griego kerusso, que significa proclamar, es decir, dar a entender (w. e. vine), y redargüir del griego elenco que significa convencer (w. e. vine).
B) El predicador tiene que aplicarse su enseñanza.
1– Para ejemplo de los cristianos (Hc. 16:2) Timoteo, tenía buen testimonio de los hermanos.
2– Para ser ejemplo a los inconversos (1 Tim. 3:7).

Los oyentes cristianos

A) Los que escuchan la palabra de Dios, deben también poner algo de su parte:
1– Estar atentos a la predicación (Nehe. 8:8).
2– Por lo tanto, deben entender lo que leen.
3– Imitar lo bueno. Dado que el predicador de la palabra de Dios, debe dar un buen ejemplo, los cristianos le deben de imitar (3 Jn. 11).
Aclaración, esto es para que la predicación sea provechosa, pero en cuanto a la vida diaria, nuestro ejemplo siempre debe ser cristo, y algún predicador verdaderamente fiel (Hb. 12:2).
B) Los cristianos deben de aprender a hacer de la predicación algo productivo, para que:
1– Crezcan en la gracia y conocimiento (2 Ped. 3:18).
2– Para que su aprendizaje traiga buenos frutos (Jn. 15:2).
3– Por lo tanto sean aprobados por Dios (2 Tim. 2:15).
4– Para que alcancen salvación (Jn. 5:39).
5– Apreciar a los predicadores (1 Ts. 5:12, 13).

Los oyentes visitantes

A) Por lo general las iglesias de Cristo tienen visitantes, aún cuando no sean fruto de su trabajo (1 Co. 14:23). Sepamos algo acerca de los oyentes:
1– Están desligados de responsabilidad alguna en la iglesia. Pues no son miembros (1 Co. 12:12), para serlo necesitan del bautismo (Mr. 16:16).
2– Muchas veces no tratan bien al predicador (Lc. 7:33, 34), no por eso se les debe dejar de predicar.
3– Si no se les enseña ellos se perderán (Mr. 16:16).
B) Pero ellos sí tienen unas responsabilidades:
1– Entender (Hc. 8:30, 31).
2– Imitar a Cristo.
3– Pedir respuestas por sus dudas (Hc. 2:37, 38).

Conclusión:
Debemos esforzarnos para que nuestra enseñanza sea productiva, y traiga frutos.
 

15 de noviembre del 2003/Isaí Urbina

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