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¿Somos dignos de las bendiciones de Dios?

 
   

 

Los hijos de Dios son siempre ricamente bendecidos por él. Razón por la cual el apóstol Pablo glorifica a Dios en Efesios 1:3; y también lo hace el apóstol Pedro en 1 Pedro 1:3.

La Biblia nos declara en el Nuevo Testamento que las cosas que se escribieron antes para nuestra enseñanza se escribieron (Romanos 15:4), así que aprendamos de lo que está escrito en El Antiguo Testamento, para podernos responder la pregunta del título en este estudio.

1.- DIOS ESCOGIÓ UN PUEBLO.

  1. En el Antiguo Testamento Dios escogió al pueblo de Israel para que fueran su pueblo (Deuteronomio 4:29; 7:6-8; 14:2), Este pueblo era descendiente de Abraham, de Isaac y de Jacob (Det. 4:37). No los escogió por ser pueblo más fuerte, ni por ser el más grande de todos los pueblos, ni los más sabios ricos y poderosos, sino por el amor que Dios tenía para con sus antepasados.
    1. Ahora bien para ser parte de ese pueblo se debía nacer físicamente en él, y así una vez después del nacimiento entonces se era parte de los pactos y las promesas que Dios había hecho a este pueblo (Efe. 2:11,12).
    2. Y como parte de este pueblo se era heredero de grandes bendiciones.

2.- DIOS ADVIRTIÓ AL PUEBLO DE ISRAEL EN EL ANTIGUO TESTAMENTO DE NO ENVANECERSE AL SER BENDECIDOS.

  1. Leamos Deuteronomio 9:1-3.Oye, Israel: tú vas hoy a pasar el Jordán, para entrar a desposeer a naciones más numerosas y más poderosas que tú, ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; 2un pueblo grande y alto, hijos de los anaceos, de los cuales tienes tú conocimiento, y has oído decir: ¿Quién se sostendrá delante de los hijos de Anac? 3Entiende, pues, hoy, que es Jehová tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor, que los destruirá y humillará delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás en seguida, como Jehová te ha dicho”.
  2. El sólo hecho de que Dios los hubiera escogido como su pueblo ya era una bendición maravillosa, sin embargo Dios les dice que ellos recibirán más bendiciones; la de tomar posesión de toda las tierras de Canaán. Sin embargo, tendrían sus opositores, aquellos que se interpondrían malvadamente para impedirles el tomar posesión de ella, gente poderosa. Pero no por eso el pueblo de Dios debía atemorizarse ellos debían entender que es Jehová tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor, que los destruirá y humillará delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás en seguida, como Jehová te ha dicho. UN DIOS PODEROSO ESTABA DE PARTE DE UN PUEBLO DÉBIL, AL CUAL ÉL LO CONSAGRÓ COMO SU POSESIÓN HE IRÍA DELANTE DE ÉL COMO FUEGO QUE CONSUME, DESTRUYENDO Y HUMILLANDO A LOS PODEROSOS OPOSITORES DE SU SANTO Y ESCOGIDO PUEBLO.
  3. Pero Dios advirtió a su pueblo para que no se jactaran una vez después de que poseyeran sus bendiciones en las tierras de Canaán, y les explicó las razones del porque les bendijo.
  4. Tres razones que Dios explica para que ellos no crean que por su justicia y rectitud de corazón Dios les bendecía.
    1. Primera razón: Deuteronomio 9:4, No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja de delante de ti” Estas naciones eran impías, y Dios estaba trayendo juicio sobre ellas enviándoles  un pueblo que les conquistara y expulsara de la tierra. Así que Israel No podía jactarse delante de Dios de su justicia y rectitud de corazón.
    2. Segunda razón: Deuteronomio 9:5, “No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones Jehová tu Dios las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que Jehová juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob”. Dios deseaba cumplir la promesa que había hecho a los antepasados de los Israelitas (Génesis 12:7), no por los méritos y justicia de ellos.
    3. Tercera razón: Deuteronomio 9:6, “Por tanto, sabe que no es por tu justicia que Jehová tu Dios te da esta buena tierra para tomarla; porque pueblo duro de cerviz eres tú”. Dios es un Dios misericordioso, y paciente, Israel había dado pruebas de ser un pueblo terco (Versos 7-24), y Dios les mostró su misericordia, él pues promovía con su tolerancia paciencia y bondad entre este pueblo terco, el arrepentimiento y su consagración a él, Dios le dio a las naciones que Israel expulsó la oportunidad de arrepentirse y espero 400 años, (Génesis 15:16), pero no lo hicieron, y ahora en su misericordia les está dando a los israelitas la misma oportunidad.

3.- ¿ERAN DIGNOS LOS ISRAELITAS DE SER BENDECIDOS? Es evidente que no tenían méritos para serlo.

APLICACIÓN:

  1. Hoy el pueblo de Dios es su iglesia, la iglesia que Cristo edificó, haciendo parte de ella a gentes de todas las naciones (Judíos y gentiles), y la cual tiene como fundamento las enseñanza de los apóstoles y profetas, siendo Jesucristo mismo La principal piedra del ángulo  (Mat 16:18 leer Efe. 2:11-22). Este es el pueblo escogido del Señor (1 Pedro 2:9). Este pueblo es la simiente espiritual de Abraham,  llamado también el Israel de Dios, (Gálatas 3:29; Romanos 9:6-8; Gál. 6:16). Y los que forman parte de este pueblo no lo están por ser los más poderosos, los más intelectuales, ricos, nobles, ni por ser los más rectos de corazón delante de Dios, a fin de que nadie se jacte diciendo que es merecedor de todas las bendiciones de Dios por ser justo y recto de corazón. (1 Cor. 1:26-31).
    1. Ahora bien para ser parte de este pueblo se debe nacer en él (Juan 3:1-5) con un nacimiento espiritual, así que gentes de todas las naciones pueden formar parte de este pueblo si creen y se bautizan (Marcos 16:16).
    2. Y como parte de este pueblo recibimos las más grandes y maravillosas bendiciones de Dios (Efesios 1:3).
    3. Sin embargo nosotros al igual que los israelitas no somos dignos de las ricas bendiciones de Dios. Dios nos bendice no porque lo merezcamos, es decir no por nuestros méritos, sino por su amor y misericordia, por su gran bondad para con nosotros, el quiere demostrar al mundo su justicia amor y misericordia para que todos procedamos al arrepentimiento y seamos salvos eternamente.

Conclusión.

Un Dios eterno y poderoso esta hoy de parte de su pueblo, el le ha prometido a ese pueblo un maravillosa bendición ¡conquistar el cielo! pero huestes espirituales de maldad se nos oponen fieramente, pero nuestro Dios está de nuestra parte ¿Quién podrá entonces, oponérsenos y triunfar? (Romanos 8:31), es pues seguro que nuestro Dios pasará delante de nosotros como fuego que consume, destruyéndolos y humillándolos, la bondad de Dios nos ha provisto de todo cuanto necesitamos para triunfar (Efe. 6:13-18). Y nos bendice mientras peregrinamos por este desierto y nos fortalece y anima, y nos escucha y lo hace sólo por amor a su glorioso nombre, digamos pues humildemente porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. 19Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío;…” (Daniel 9:18,19).

Escribe Alfredo Chee Amador.