Índice

 

¿DIEZMARON LOS CRISTIANOS PRIMITIVOS?

Presentado por Alfredo Chee Amador

 
 
   

* Definiendo algunas cosas

* Examinando textos de prueba en el Nuevo Testamento

 * Considerando el Diezmo según la ley de Moisés

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Parte 1

Definiendo algunas cosas

Introducción.

Debemos estar interesados en buscar la verdad respecto a todo lo que tiene que ver con lo que en materia religiosa se practica. Y la búsqueda de esa verdad empieza y termina dentro de lo que Dios ha revelado por medio de su Palabra, La Biblia. Nosotros creemos que ella es la revelación final y completa de la voluntad de Dios (Judas 3), y por lo tanto el fin de toda discusión debe ser con un “así está escrito” (Lucas 24:46) de modo que debemos aprender a no ir más allá de lo que está escrito (1 Corintios 4:6). Si en esa búsqueda de la verdad empezamos a desviarnos hacia lo que nosotros pensamos al margen de lo que la Biblia enseña, o si no tenemos el sumo cuidado de trazar bien lo que Dios ha dicho en ella (2 Tim. 2:15), nos perderemos y no encontraremos la verdad nunca, ¿Qué actitud se requiere entonces para buscar la verdad? La actitud requerida es tener un corazón bueno y recto y por supuesto amar la verdad (Lucas 8:15; 2 Tesalonicenses 2:10),  esperamos que usted al leer este artículo lo examine con un corazón bueno y recto, si usted ama la verdad investigará a fondo todo asunto, a fin de no dejarse engañar por una falsa doctrina, la cuál pondría en peligro el bienestar eterno de su alma.

DEFINIENDO ALGUNAS COSAS.

1- Diezmo: significa la décima parte.

2- ¿Qué queremos decir con “cristianos primitivos”?

Es importante que definamos esto para poder entender aquello a lo que nos estaremos refiriendo. Los cristianos primitivos fueron los primeros hombres y mujeres que obedecieron el evangelio durante el tiempo en que vivieron los apóstoles de Cristo, estos hombres y mujeres, perseveraban en la doctrina o enseñanzas de los apóstoles (Hechos 2:41,42).

3- Trazando bien las escrituras (2 Timoteo 3:15).

¿Ha escuchado usted decir a alguien “que debemos hacer todo lo que la Biblia dice de desde Génesis hasta Apocalipsis”? Quizás sí, pero eso es una muestra de NO usar o trazar bien la Palabra de verdad, por ejemplo la Biblia enseña que todo varón debe ser circuncidado a los ocho días de nacido (Levíticos 12:3), Lucas dice que esta fue la práctica que se realizó en Jesús cuando fue presentado en el templo porque es lo que “está escrito en la ley del Señor” (Lucas 2:23). ¿Por qué pues los religiosos modernos no cumplen con esto que “está escrito en la ley del Señor”? Ellos nos dirán que eso pertenece a la ley, que ya no estamos bajo esa ley que Dios le dio a Moisés para los israelitas, y responden acertadamente, entonces el concepto que dice “que debemos hacer todo lo que la Biblia dice desde el Génesis hasta el Apocalipsis” No es el correcto, no puede ser correcto, porque si lo es, entonces debemos circuncidarnos y hacer otro sinnúmero de cosas.

Para trazar bien la palabra de verdad debemos tomar en cuenta que la Biblia está compuesta de dos Testamentos, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento es el convenio o pacto que Dios hizo solamente con el pueblo de Israel (Deuteronomio 5:1-5; Exodo 34:27,28; Salmos 147:19,20). En cuanto a nosotros los gentiles (antes de Cristo) no formábamos parte de ese pacto (Efesios 2:11-12). El Nuevo Pacto es el pacto hecho por Dios con todo aquel que cree en Cristo, este Nuevo Pacto fue inaugurado con el derramamiento de la sangre de Cristo Jesús (Hebreos 10:14-22), así que en Cristo Jesús ya no somos extranjeros ni advenedizos sino miembros de la familia de Dios, y llegamos a ser miembros de la familia de Dios en Cristo, cuando nacemos de nuevo (Efesios 2:13-22; Marcos 16:16; Juan 3:1-5).

Para ayudarnos a trazar bien la palabra de verdad consideremos Hebreos 1:1,2  que dice: Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,  en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo,…”

Lo primero que podemos observar del texto es que dice “DIOS HABIENDO HABLADO”. Dios ha hablado y lo ha hecho en épocas diferentes notemos en cuantas.

1.      Habló a los PADRES, es decir a los antepasados de los Israelitas tales como Abraham, Isaac y Jacob. Esta época es conocida como la de los patriarcas por que Dios hablaba a los padres para darles a conocer su voluntad y estos a su vez daban a conocer a sus hijos, la voluntad de Dios (Gén 18:19).

2.      por los PROFETAS, con esto se tiene por referencia a Moisés y a todos los profetas después de él. Moisés fue el mediador entre el pueblo de Israel y Dios. Cuando israelitas salieron de la esclavitud de Egipto, a través de Moisés Dios entregó al pueblo la ley en el monte de Sinaí, cuando los Israelitas se apartaban de su fidelidad a Dios y violaban la ley que Dios les había dado por medio de Moisés, entonces Dios en su misericordia les enviaba profetas para amonestarles y hacerles volver de su mal camino (Ejemplo: 2 Crónicas 36:15; Malaquías 4:4). Esta época es conocida por eso, como la época de la ley o dispensación Mosaica.

3.      En estos postreros días nos ha hablado POR EL HIJO. Ya no a los Padres, ya no por los Profetas, sino por alguien que es el HIJO. Ahora bien, por lo que dice (Heb. 4:14) sabemos que Jesús es el Hijo de Dios, y que ha sido puesto sobre la casa de Dios para gobernar (Hebreos 3:2,6). Así que la voluntad de Dios es que escuchemos al Hijo (Mateo 17:1-5). Y Moisés mismo nos dice que es a Jesús el Cristo a quien debemos escuchar y obedecer en todas las cosas (Hechos 3:22). A esta época se le conoce como la dispensación de la GRACIA. Por eso el apóstol Pablo afirmó en Romanos 6:14 “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”. El estar bajo la gracia, es el estar obedeciendo a Cristo para que por medio de hacer todo lo que él nos diga podamos venir a estar en buena relación con Dios, el oír y hacer lo que Cristo nos diga es parte de la gracia por eso todo aquel que no escuche a Cristo en todas las cosas que él diga no formará parte del pueblo de Dios (Hechos 3:22,23).

4.      Nosotros, no estamos en la época patriarcal ni en la de la ley, sino en la de la GRACIA y la voluntad de Dios es enseñada a nosotros por medio de Jesucristo el Hijo de Dios, esa voluntad se designa en las Escrituras del Nuevo Testamento como “la ley de Cristo” (1 Corintios 9:21), y es la ley que cumplían los cristianos primitivos (Gálatas 6:2), Es la nueva ley que está en vigencia ¿Por qué?

a.       Por que la ley de Dios dada a Moisés fue cumplida por Cristo (Mateo 5:17,18, ya que  la ley estaría en vigencia hasta que todo se haya cumplido”. cuando Cristo resucitó de los muerto dio testimonio de que quedó cumplida Lucas 24:44, por lo tanto ya no está más en vigencia),

b.      Y  porque fue clavada en la cruz, quedando cancelado el poder legal de la ley (Colosenses 2:14).

5.       El propósito de las Escrituras del Antiguo Testamento. El Antiguo Testamento, no tiene ya más poder de ley, no es la ley que rige ahora a los que se acercan a Dios por Jesucristo, pues ha habido cambio de ley (Hebreo 7:12). Sin embargo el Antiguo Testamento es de gran valor para los cristianos pues ha sido escrito para nuestra enseñanza y a través de él encontramos una gran fuente de esperanza (Romanos 15:4), por él podemos aprender como Dios trató a los fieles como Abraham, a quien por su fe y obediencia fue llamado amigo de Dios.  Santiago hace uso legítimo del Antiguo Testamento para enseñar y dar esperanza a sus lectores (ver Santiago 2:21-23). El Antiguo Testamento también fue escrito y está ahí para advertirnos de los peligros de la desobediencia y rebeldía (1 Corintios 10:11). Así que es el Nuevo Pacto, o convenio de Dios en Cristo es el que nos rige como ley “en estos postreros días”.

6.      En conclusión, hemos podido observar que los cristianos primitivos perseveraban en LA DOCTRINA DE LOS APÓSTOLES y OBEDECIAN LA LEY DE CRISTO no significa eso que la ley de Cristo y la doctrina de los apóstoles sean dos cosas distintas, en realidad son la misma cosa llamada de diferentes maneras, Jesús quería que sus apóstoles enseñaran a los nuevos discípulos a guardar todo lo que el les había mandado Mateo 28:20, y es en lo que perseveraban los nuevos conversos en Hechos 2:42. Así que debemos con mucha honestidad buscar en esta doctrina de los apóstoles el mandamiento de la ley de Cristo que demande a los primeros cristianos a diezmar.

Parte 2

Examinando textos de prueba en el Nuevo Testamento

TEXTOS QUE ALGUNOS QUIEREN PRESENTAR COMO PRUEBA DE QUE CRISTO Y SUS APÓSTOLES REQUIRIERON A LOS PRIMEROS CRISTIANOS EL PAGO DE LOS DIEZMOS.

TEXTO DE PRUEBA NÚMERO 1.

1- “Mateo 23:23: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”.

* Dicen con este texto, que Jesús está recomendando o enseñando a los cristianos que hay que diezmar. Porque dice: “Esto era necesario hacer” refiriéndose a la justicia, la misericordia, y la fe. sin dejar de hacer aquello” refiriéndose al diezmar.

Explicación:

Es cierto que Jesús no prohíbe el diezmar en el texto que tenemos arriba, al contrario Jesús lo aprueba, ¿Pero significa eso, que es enseñanza de Jesús para su iglesia? Por supuesto que NO.

El verdadero punto de Mateo 23:23, Es que Jesús reprocha la actitud hipócrita de los líderes religiosos de su tiempo, quienes se encontraban bajo la jurisdicción de la ley de Moisés y pretendían justificarse delante de Dios por pagar sus diezmos (ver. Lucas 18:9-14), sin embargo pasaban por alto aspectos más importantes de la ley; tales como la justicia, la misericordia, y la fe. Jesús demuestra lo hipócritas que ellos eran al creerse muy piadosos por estar diezmando, es decir; por estar cumpliendo con actos externos de la ley, pero no tenían las cualidades internas de un corazón sincero y convertido al Señor y por eso dejaban de un lado la justicia, en (relación con su prójimo), la misericordia (Actos de bondad) y la fe (fidelidad hacía Dios y los hombre). La enseñanza de Jesús en Mateo 23 tiene que ver entonces no con el diezmo, sino con la sinceridad, la fidelidad de un  corazón verdaderamente convertido a Dios. Así que estos lideres religiosos (los fariseos y escribas) que estaban bajo la ley de Moisés, debían diezmar conforme a lo requerido por la ley de Moisés, pero también era necesario que sobre todas las cosas fueran justos, misericordiosos y fieles.

El diezmo un mandamiento de la ley de Moisés para los hijos de Israel, Cristo nació bajo esa ley y por eso manda a que se cumpla con todo precepto de esa ley.

No cabe la menor duda de que el diezmo es de la ley de Moisés, cuando Dios le dio a Moisés la ley incluyó como parte de esa ley un sistema de sostenimiento para el sacerdocio levítico conocido como la ley del Diezmo, consideremos el siguiente texto: Levítico 27:30-34 que Dice:

30Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. 31Y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello. 32Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová. 33No mirará si es bueno o malo, ni lo cambiará; y si lo cambiare, tanto él como el que se dio en cambio serán cosas sagradas; no podrán ser rescatados.

34Estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel, en el monte de Sinaí

El verso 34 dice claramente para quien era la ley del diezmo, nos dice que era “para los hijos de Israel”. Todo la ley que Dios entregó a Moisés en el monte de Sinaí era para los Israelitas (ver. Deuteronomio 4:1-8; Deuteronomio 5:1-5,22; 61-3; Esdras 7:6; Malaquías 4:4).

Estos diezmos eran para el sostenimiento de el sacerdocio levítico según Números 18:21-24 21Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión. 22Y no se acercarán más los hijos de Israel al tabernáculo de reunión, para que no lleven pecado por el cual mueran. 23Mas los levitas harán el servicio del tabernáculo de reunión, y ellos llevarán su iniquidad; estatuto perpetuo para vuestros descendientes; y no poseerán heredad entre los hijos de Israel. 24Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.

Ahora bien, Jesús nació bajo esa ley (es decir bajo la ley de Moisés), y enseñó que esa ley se debía guardar (Mateo 5:17-18), recordemos que él fue circuncidado conforme a la ley del Señor dada a Moisés cuando fue presentado en el Templo (Lucas 2:21-24) lo cuál prueba que nació bajo la ley de Moisés, pero también es algo que claramente la Escritura lo declara en Gálatas 4:4 “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley”, y esa ley estaría en vigencia hasta que todo se haya cumplido”. (Mateo 5:17,18), cuando Cristo resucitó de los muertos dio testimonio de que quedó cumplida (Lucas 24:44), por lo tanto durante el ministerio de Jesús sobre la tierra y antes de su muerte en la cruz, la ley de Dios dada a Moisés para el pueblo de Israel tenía poder legal, por esa razón Jesús en Mateo 23:23 y Lucas 11:42, no prohíbe a los que se encontraban bajo esa ley el diezmar, él siempre enseñó la necesidad de guardar toda la ley (Mateo 5:18-20), y eso incluye la guarda del sábado y todo lo que la ley mandaba a los hijos de Israel AUN en relación a los sacrificios y ofrendas (Marcos 1:44; Mateo 8:4; Lucas 5:14). 

Mientras esa ley estuvo en vigencia Jesús afirmó que era más fácil que el cielo y la tierra pasaran antes que la ley dejará de cumplirse (Mat. 5:17-19; Lucas 16:17), pero ahora sabemos que la ley fue cumplida por Cristo y clavada en la cruz, quedando así cancelado el poder legal que dicha ley tenía (Colosenses 2:14).  

Es evidente que NO ES LEY DE CRSITO PARA LOS CRISTIANOS el diezmar, fue la ley de Dios para los Israelitas bajo el primer Pacto. Incluir como doctrina de Cristo para la iglesia del Señor el diezmar, es introducir una enseñanza de hombres, puesto que Él no la ha ordenando como práctica doctrinal para su iglesia.

SEGUNDO TEXTO DE PRUEBA.

2- 1 Corintios 9:13,14. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.

* Los que abogan por el diezmar citan este texto para afirmar su punto, argumentando que  los que anuncian el evangelio deben recibir salario, y que por lo tanto aquí se encuentra una evidencia de que los cristianos primitivos diezmaron.

Explicación.

Que “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. Eso es correcto (Mat. 10:10; Lucas 10:7), Pero Pablo no está enseñando ni sugiriendo en ningún momento que se debe diezmar, sino que él está hablando de los derechos o privilegios que uno que predica el evangelio puro y verdadero de Cristo tiene, entre los derechos que pablo menciona en 1 Corintios 9, se encuentra el de recibir salario. Sin embargo el texto bíblico no trata de los detalles de cómo debe ser pagada la persona que trabaja en la predicación del evangelio ni  de donde la iglesia obtendrá el dinero para pagar al que predica, el texto trata de los derechos que tiene el que predica el evangelio.

No obstante, por dinero los pastores y líderes religiosos modernos emplean de toda artimaña para sacar dinero de aquellos a quienes les predican su falso mensaje. Tuercen textos de la Biblia como el de 1 Corintio 9:13,14, diciendo que se debe diezmar porque el Señor ha ordenado que los que trabajan predicando el evangelio vivan del evangelio, nuevamente repito que el texto no trata de los detalles de cómo debe ser pagada la persona que predica el evangelio o de donde la iglesia obtendrá el dinero, sino de los derechos que uno que predica el evangelio de Cristo tiene.

Surge entonces la pregunta ¿De dónde la iglesia va a obtener el dinero para pagar a un predicador del evangelio y poder cumplir con lo que el Señor ha ordenado? Consideremos lo siguiente:

Según la escritura misma nos dice que el apóstol Pablo recibió salario de algunas iglesias (2 Corintios 11:8; Filipenses 4:15-18). ¿De donde tenían estás iglesias dinero para pagar a Pablo por su trabajo en la predicación del evangelio? El Nuevo Testamento nos enseña que la única fuente de ingresos autorizada por Dios a la iglesia, era la ofrenda que cada cristiano del primer siglo debía dar cada primer día de la semana según hubiera prosperado (1 Corintios 16:1,2), de esta ofrenda encontramos más enseñanza en 2 Corintios capítulos 8 y 9. El Nuevo Testamento no enseña otra forma para la iglesia de colectar dinero, más que la enseñada en los textos ya referidos.

No cabe duda entonces, que de esta ofrenda atesorada por la iglesia se pagaba, a los que predicaron el evangelio. Esto es deducción lógica e inevitable (es decir no existe otra deducción, otra conclusión que pueda darse), las iglesias que enviaban salario a los que predicaban el evangelio, obtenían el dinero de la única fuente de ingresos autorizadas por Cristo a ellas, la cual a saber es, la ofrenda de cada primer día de la semana, es decir; de cada domingo (1 Corintios 16:1,2). 1 Corintios 9 no dice nada tocante a diezmar ni siquiera lo implica. Por lo tanto queda demostrado que nuestros amigos que abogan por el diezmar tienen que recurrir a explicaciones forzadas y llenas de artimañas para poder justificar la practica de diezmar que enseñan en sus “iglesias”. Los cristianos primitivos no diezmaron para pagar a los obreros que predicaban el evangelio, ellos ofrendaban según hubieran prosperado, cada iglesia local atesoraba ese dinero y de esa manera según su capacidad podía enviar salario a un predicador del evangelio de Cristo, tal y como hicieron las iglesias que enviaron salario al apóstol Pablo.

Nota:

Al hablar de OFRENDA en 1 Corintios 16:1,2; y en 2 Cor. 8,9, no se está refiriendo jamás a DIEZMOS, los diezmos corresponden exclusivamente a la décima parte de las ganancias netas, es decir; de cien vacas adquiridas se deben apartar 10, eso es la décima parte. Al enseñar la palabra de Dios en cuanto a la ofrenda, dice que es “según haya prosperado”, así que no se refiere a los diezmos. La ofrenda que cada cristiano entregaba el primer día de la semana para ser atesorada por la iglesia, era en proporción a como él estuviera prosperando, cada cristiano determinaba por si mismo cuanto ofrendar basándose en lo que Dios le hubiera prosperado.

TERCER TEXTO DE PRUEBA PRESENTADO.

HEBREOS  7:8. “Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive”.

Dicen los que enseñan a diezmar, que las frases aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales” se refiere a aquí en la iglesia donde hombres mortales (los pastores) reciben los diezmos.

Explicación.

Sí la expresión “aquí” se refiere a la iglesia ¿A que se referirá entonces con “allí”? Nuevamente en su intento de probar que los cristianos primitivos diezmaron los que enseñan hoy que se debe diezmar, recurren a este texto de la Biblia para hacerlo decir lo que realmente no está diciendo.

La frase que en el texto dice “aquí… reciben los diezmos hombres mortales”, NO se refiere en ningún momento a “aquí en la iglesia”, así que hagamos las consideraciones siguiente para entender lo que el escritor a los hebreos está diciendo.

En este capitulo 7, el escritor inspirado desea demostrar que Melquisedec era mayor que Abraham, y así demostraría a su vez que el sacerdocio de Cristo, que es según el orden de Melquisedec, es mayor al sacerdocio levítico, ¿Cómo lo hace? Lo hace argumentando de la siguiente manera: Abraham entregó a Melquisedec de lo mejor del botín el diezmo, y recibió la bendición de Melquisedec (vv. 4, 6,7), ¿Que prueba esto? prueba la superioridad de Melquisedec sobre el Patriarca Abraham, pues nadie puede negar que el que bendice es superior al que es bendecido (V. 7). Sí Melquisedec es mayor que Abraham el patriarca, entonces también es mayor que los hijos o descendientes del patriarca. Uno de los descendientes de Abraham fue Leví, (y a cuyos descendientes se les llamo levitas), fue a los levitas o hijos de Leví los que recibieron el sacerdocio, y según la ley de Moisés tenían por mandamiento recoger del pueblo Israel el diezmo (v. 5, léase también Números 18:21-24). Así que la frase del verso 8, que dice  aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales” se refiere a los levitas, mientras que la expresión “pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive” se refiere a la ocasión cuando Abraham dio los diezmos a Melquisedec y este le bendijo, de Melquisedec se dice “que vive” aunque Melquisedec fue un personaje histórico (Gén. 14:18-20), se presenta sin mencionar su nacimiento, parentesco o muerte (Hebreos 7:1-4) para que pudiera ser un tipo de Cristo, quien es eterno y cuyo sacerdocio permanece para siempre y por eso puede interceder por los que se acercan a Dios por medio de él (Hebreos 7:25). Los sacerdotes Levitas morían y por eso no podían continuar como sacerdotes. Los levitas aunque recibieron el mandamiento en la ley de tomar los diezmos de sus hermanos, su sacerdocio no era superior al de Melquisedec quien bendijo a Abraham, porque cuando Abraham dio los diezmos a Melquisedec, lo hizo también Leví, porque aún estaba en los lomos de su padre, así que en cierta manera al ser bendecido Abraham por Melquisedec también lo fueron ellos en la ocasión en que Abraham dio los diezmos (Hebreos 7:9,10), así que el sacerdocio levítico es inferior al de Melquisedec, esto confirmaría a los hermanos hebreos en cuanto a su fe en Cristo como sacerdote del Dios Altísimo por medio del cual pueden recibir toda bendición.

La conclusión es clara: el punto NO es enseñar a diezmar, el escritor inspirado no se está esforzando en presentar argumentos a favor del diezmo en la iglesia, Cristo no estableció en su iglesia un sacerdocio especial que los miembros tuvieran que sostener mediante diezmos, ni tampoco el argumento presentado en Hebreos 7 es que entreguemos los diezmos a Cristo sacerdote según el orden de Melquisedec para que reconozcamos su superioridad. Es importante tener en mente que el autor a los hebreos se esfuerza en demostrar con el acontecimiento narrado en Génesis 14:17-21, que Melquisedec es superior a Abraham porque el le bendijo en la ocasión cuando Abraham dio los diezmos del botín, y por consiguiente el sacerdocio de la clase de Melquisedec es superior al sacerdocio levítico. Cristo es sacerdote según el orden de Melquisedec (Heb 7:15-21).

Al demostrar la superioridad del sacerdocio de Cristo sobre el levítico, el autor de la carta a los Hebreos anima a estos hermanos a no volverse atrás a lo que es inferior, no los está animando a diezmar para sostener al sacerdocio levítico ni a algún otro tipo de sacerdocio, sino que los anima a acercarse a Dios por medio de Cristo para ser bendecidos, Porque Cristo es sacerdote según el orden de Melquisedec, y quien por el poder de una vida indestructible, conserva su sacerdocio inmutable permaneciendo para siempre, por lo cuál es poderoso para salvar eternamente a los que por medio de él, se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos (Heb 7:22-25), y este es el punto que el Espíritu Santo desarrolla, sí él hubiera querido desarrollar en su tema como punto o propósito la necesidad de diezmar lo hubiera hecho, pero no lo hizo.

El escritor inspirado sabía que los diezmos pertenecen a la ley de Moisés y que los sacerdotes que servían bajo esa ley les fue ordenado el cobrar los diezmos (Heb. 7:5), pero también sabía que había sucedido un cambio de ley (Hebreos 7:12), y que bajo la nueva ley, Jesucristo no requiere de su iglesia el pago de diezmos para sostener ningún tipo de sacerdocio especial, porque todos los cristianos en su iglesia son hechos sacerdotes (1 Pedro 2:4-10; Apocalipsis 1:6).

Mientras el escritor a los Hebreos se esfuerza en demostrar la superioridad del sacerdocio de Cristo para animar a los hermanos hebreos a no abandonar su fe en Cristo, los lideres y pastores sectarios se esfuerzan sacando de su contexto Heb. 7:8, para querer estimular a las gentes a someterse a diezmar. Que contradicción de intereses más grande encontramos entre el autor inspirado y los falsos maestros de hoy.

Nota: Antes de la ley de Moisés sobre el diezmo, NO tenemos evidencia de que todos los patriarcas desde Adán hasta Moisés hayan diezmado de manera continua con el fin de sostener algún sacerdocio. Sabemos que Abraham entregó la décima parte del botín a Melquisedec (Gén. 14:17-21), también sabemos que Jacob prometió dar el diezmo si le iba bien (Gén. 21:28,22), estos dos casos mencionados en el Génesis no constituyen prueba o razón para que los cristianos diezmen o para afirmar que los diezmos no son parte de la ley de Moisés. Dios no requirió de los patriarcas el pago de los diezmos, puesto que no era una práctica constante de TODOS los patriarcas, Ahora bien, Abraham es padre de la fe (Romanos 4:16) para los que por fe obedecemos los mandamientos y enseñanzas de Jesús dados a nosotros por medio de sus apóstoles. Al decir entonces que Abraham es nuestro Padre en la fe, la escritura no lo hace con el propósito de enseñar a diezmar, ahora si se concluye que por ser él nuestro padre estamos obligados a Diezmar, entonces también estamos obligados a edificar altares y sacrificar animales porque él lo hizo, Si no estamos obligados a edificar altares y sacrificar animales porque él lo hiciera, así mismo tampoco estamos obligados a diezmar  porque el diezmó. Algunos dicen para enseñar a diezmar que Abraham fue justificado por diezmar, sin embargo las Escrituras enseñan que fue por su fe en Dios “cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar” (Santiago 2:21).

Conclusión.

Los textos del Nuevo Testamento que líderes religiosos presentan como prueba para enseñar a Diezmar, no les apoyan en lo más mínimo, sino que los tuercen para enseñar según la conveniencia de ellos, y por eso están bajo condenación (2 Pedro 3:16).

Dios entregó al pueblo de Israel por medio de Moisés la ley de pagar diezmos (Levíticos 27:30-34), y durante el tiempo del profeta Malaquías ellos no la estaban cumpliendo, no estaban pagando sus diezmos y Dios les dice por esa razón que están bajo maldición y les exhorta por medio del profeta a traer los diezmos al alfolí (granero) Malaquías 3:8-10,  y no solamente les exhorta a traer los diezmos sino a cumplir con toda la ley de Moisés (Malaquías 4:4).

LOS CRISTIANOS PRIMITIVOS QUE ESTUVIERÓN BAJO LAS ENSEÑANZAS DE LOS APÓSTOLES NO DIEZMARON.

PARTE 2

Considerando el Diezmo según la ley de Moisés

Dios mandó al pueblo de Israel el pagar diezmos diciéndoles "Indefectiblemente diezmarás..." (Deuteronomio 14:22), El pagar los diezmos era una cuestión de deber bajo la ley de Moisés  así que con fidelidad se le requiere a todo judío el pagar sus diezmos. La ley de Dios dada a Moisés respecto a los diezmos enseñaba claramente la frecuencia con que debían pagar sus diezmos los israelitas (Deuteronomio 14:22) dice: "Cada año", una sola vez al año. No cada mes, no semanal, ni quincenal sino UNICAMENTE cada año. Claramente podemos observar que los que enseñan a diezmar no enseñan a hacerlo como lo dice la Biblia. 

Otro aspecto importante de considerar respecto a la ley del diezmo según lo revelado por Dios es que los diezmos de los israelitas consistían no en dinero, sino en productos del grano, del ganado, de la simiente de la tierra y de los frutos de los árboles. Ningún pasaje del Antiguo Testamento enseña que se debía diezmar dinero. Según Lucas 18:12, el fariseo que oraba consigo mismo jactándose de su justicia dijo: "Doy diezmos de todo lo que gano". ¿Implica con sus palabras que diezmaba dinero? Puede ser que así parezca. No obstante la ley del Antiguo Testamento sobre los diezmos especificaban claramente lo que los israelitas debían diezmar Considere los siguientes Textos (Deum. 14:23,24; Lev. 27:30-34; 2 Crónicas 31:5; Nehemías 10:38; 13:12; Malaquías 3:10), y en ninguno de estos textos se menciona dinero para entregarlos como diezmo, así que la expresión del fariseo que dice “de todo lo que gano” se comprende mejor cuando el “TODO” se refiere a “TODO”  lo que según la ley Dios es mandado a diezmar.

Al continuar estudiando respecto a la ley de Dios sobre los diezmos, podemos observar que según la ley Los Israelitas debían apartar fielmente la décima parte de todos sus productos cada año (Deuteronomio 14:23), y los diezmos del primer y segundo año lo comían los levitas juntamente con los que los daban, participando de los diezmos también los hijos y los siervos de los israelitas leamos (Deuteronomio 14:23-27). Pero para El tercer año los Israelitas entregaban los diezmos de todo ese año al levita, y estos lo compartían con el extranjero, al huérfano y la viuda que hubiere entre ellos. Así dice la Biblia leamos en  (Deuteronomio 14:28,29) “28Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. 29Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren”. Esto significa que no todos los diezmos fueron dados a los levitas. En (Deuteronomio 14:22-29 y 26:12) se nos informa que los levitas recibían todos los diezmos sólo del "año tercero". Y según (Deuteronomio 12:17-18), para los demás años, el diezmo lo comían los levitas juntamente con el extranjero, el huérfano y la viuda que hubieran en sus ciudades.

Los líderes religiosos de hoy que piden los diezmos para su sostenimiento, ¿los piden cada tres años? O, ¿los piden mensualmente? ¿Comparten los diezmos con el extranjero, el huérfano y la viuda como dice la Biblia? O, ¿los utilizan exclusivamente para su beneficio personal?

Llevar y comer los diezmos no en cualquier lugar. Ahora bien los diezmos no podían ser llevados y comidos en cualquier lugar sino "Delante de Jehová" (Deuteronomio 14:26) y sólo en el lugar que él escogiere (Deuteronomio 14:23). Dios advirtió enfáticamente que no debía ser en cualquier lugar (Deuteronomio 12: 5, 11, 18), de ninguna manera los israelitas debían escoger ellos el lugar de adoración a Dios, la soberanía del Señor debía ser reconocida permitiendo que Él escogiera el lugar de adoración. Así que si algunos israelitas se encontraban lejos del lugar escogido por Jehová para comer los diezmos que no pudieran llevar la décima parte del grano y del ganado, esto es lo qué debían hacer según (Deuteronomio 14:24-27) leamos lo que dice: 24Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere, 25entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; 26y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia. 27Y no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo”.

¿Dónde comen sus diezmos los que hoy dicen que diezman y enseñan a diezmar?

Los diezmos que fueron apartados cada tres años para el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda se guardaban en los ejidos de las ciudades de Israel (Deuteronomio 14:28; Nehemías 12:44). O fueron repartidos directamente entre los que tenían derecho de recibirlos (Deuteronomio 26:12) o fueron llevados y almacenados en las cámaras del templo en Jerusalén (2 Crónica 31:4-13; Nehemías 12:44; 13:12). Los mayordomos nombrados sobre los almacenes repartían los diezmos entre sus hermanos (2 Crónicas 31:11-13; Nehemías 13:12,13). Por eso  en Malaquías 3:10 se menciona el "alfolí" dice “traed todos los diezmos al alfolí" ¿Qué es el "alfolí"? Era un granero o almacén donde los judíos guardaban los diezmos de los productos del campo y del ganado, No era un lugar para guardar dinero.

¿A qué le llaman "alfolí" ahora? En las sectas, el "alfolí" es el bolsillo del pastor o la cuenta de la iglesia.

Conclusión.

Los que diezman y enseñan a diezmar NO guardan ni enseñan ninguna de estas leyes de Dios referente al uso y almacenamiento de los diezmos. Si hay que diezmar hoy día, entonces ¿Por qué No hacerlo tal y como ha sido ordenado por Dios en las Escrituras del Antiguo Testamento? Pues sino se hace así seguramente no hay bendición sino todo lo contrario, pues por no estar poniendo en práctica todo lo ordenado por Dios bajo la ley, se llegar a estar bajo maldición, pues la misma ley dice  “Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén” (Deuteronomio 27:26), y “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas”. (Gálatas 3:10). Recuerde, los cristianos primitivos no diezmaron, No se someta a una enseñanza fraudulenta como la de pagar diezmos. Usted no estará bajo bendición si trata de poner en práctica una ley que no cumplirá fielmente en todos sus aspectos, recuerde (Gálatas 3:10), y piense que en lugar de permanecer unido a Cristo quedará desligado de Él por querer volver a las cosas de la ley de Moisés (Gálatas 5:4). No estamos bajo la ley sino bajo la gracia (Romanos 6:14) Los diezmos NO SON DE LA GRACIA, sino de la ley de Moisés (Levíticos 27:30-34; Deuteronomio 14:23), y dado con el fin de sostener al sacerdocio levítico, y para auxiliar a los pobres  Deuteronomio (Números 18 21-24; Deuteronomio 12:11,12; 14:22-28; 26:12), Fue el plan de Dios para enseñar tanto a los que diezmaban como a los que los recibían los diezmos bajo la ley que de Dios es de quien recibían todo.

Aunque los cristianos no recibieron como ley de Cristo el pagar diezmos, para sostener algún tipo de sacerdocio especial, puesto que Cristo no instituyo ninguno en la iglesia sino que todos los creyentes en Cristo son hechos sacerdotes (1 Pedro 2:9; Apocalipsis 1:6). Eso no significa de que Él no quiere que demos nada, o que debemos dar menos. Cristo en su Nuevo Testamento nos enseña a ofrendar cada primer día de la semana y según hayamos prosperado (1 Cor 16:1,2), nos enseña a dar no escasamente ni de mala gana (2 Corintios 9:6-7), sino que nos enseña a ser generosos para que así tanto los que reciban como los que ofrendan conforme a su voluntad hallada en el Nuevo Testamento, puedan darse cuenta que es de de Dios de quien procede en abundancia toda Bendición (2 Corintios 9:8-15). La ofrenda de cada primer día de la semana es llamada en 2 Corintios 8:6,7,19 “obra de gracia”, porque ES DE LA GRACIA, y el ejemplo perfecto par poner en práctica esta “obra de gracia” es Cristo mismo (2 Corintios 8:9).