Cultivemos el verdadero amor de hermanos

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En esto se manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia ni ama a su hermano, no es de Dios. 1 Juan 3:10.

Fácilmente se dan a conocer los hijos del diablo, no hacen justicia ni aman a su hermano.

Este texto pues nos apremia a andar en el verdadero amor de hermanos.

Una vez, y ya hace mucho tiempo, me dijo un hermano, “Yo a mis escritos no les pongo mi nombre”, a lo que inquieto pregunté, ¿Por qué? La respuesta me sorprendió un tanto; me dijo, “Es que si yo les pongo mi nombre, hay hermanos que no querrán leerlos”, y sin decirme más, exclamé ¡de veras! – Sí, así es.

Y ahora que hago remembranza de esa ocasión y mientras escribía el presente artículo, llegó a mi mente la pregunta ¿Qué pasó con el amor de hermanos allí? El hermano que me dijo esas palabras es un hermano fiel. Pero ahora me pregunto ¿Por qué pues algunos hermanos no soportan al otro? ¿Qué está pasando? ¿Qué señal puede darnos eso?  Cuando llega a existir un sentimiento negativo de un hermano hacia cierto hermano o hermana es necesario pensar y meditar en las muchas enseñanzas de Cristo, respecto a las relaciones de unos y otros, y no ser indiferente ni dejar que pase el tiempo sin arreglar el problema (Mat. 5:22-24; Mat. 18:15-18), pues de lo contrario puede ser que se forme un sentimiento diabólico en nosotros hacia el hermano o hacia la hermana con la cual se tenga alguna diferencia o problema.

Cuando las cosas se ponen feas entre hermanos y estos no son espirituales o uno de ellos no es espiritual,  es muy posible que se llegue  hasta puntos extremos, empezando por  murmuraciones y llegando a toda clase de malas representaciones para querer destruir la reputación del otro.

Jesús dijo según Lucas 23:31, “Porque si en el árbol verde hacen estas cosas ¿en el seco, qué no se hará?”, pero esto lo dijo por sus enemigos, no lo dijo por sus hermanos espirituales (Heb. 2:11,12). Pues eran los enemigos de Jesús quienes harían cualquier cosa para destruirle, y no solamente a él, sino también a  sus seguidores, sus hermanos. Pero muchos en la hermandad parecen aliados de los enemigos de Cristo, y han perdido toda buena disposición para con su hermano o hermana.  Muchos se están mordiendo unos a otros Gálatas 5:15, y no son perdonadores,  como Cristo quiere que sean sus discípulos (Mat. 6:12), hay hermanos sinceros que están dispuestos a perdonar como Dios les perdonó en Cristo, pero luego hay quienes aparentan que han perdonado al otro sus ofensas,  pero les queda áspera hiel en sus corazones y tarde o temprano brotará alguna raíz de amargura que vendrá a causar dificultades y por ella muchos sean contaminados (Heb 12:14,15).

Jesús quiere que demostremos al mundo que somos sus discípulos teniendo amor los unos por los otros,  y es que el amor nos hará vencer toda clase de indiferencia y aspereza y cubrirá multitud de pecados (1 Pedro 4:8), y nos mantendrá unidos (Col. 3:14), y en verdadera comunión con Dios, (1 Juan 3:23,24; 4:12).

Dejemos  de “hablar” tanto sólo de amor y actuemos, (1 Juan 3:18).

Tengamos buena voluntad para con todos los  hermanos y no seamos como Caín que era homicida y sus obras eran malas(1 Juan 3:12), pues todo aquel que aborrece a su hermano es homicida (1 Juan 315).